Nuestras noches
Vicente Herrera
Márquez
Te siento algunas noches, cuando entras en mi
cama, y acurrucándote en mis brazos me cuentas tu dolor. Me hablas de
caminos recorridos, de amores que se fueron y de marcas que
dejaron. Recuerdas pasajes familiares que arrancaron esperanzas y en
maniobras solapadas te quitaron libertad. Me cuentas lo azaroso del camino de
la vida, de los escollos que has tenido que salvar y la dificultad de
entender la descendencia, que critica, maldice y actúa con
crueldad.
Otras noches llegas alegre y con tu risa espantas las
tristezas enquistadas, en la funda de mi almohada cuando pienso en
soledad. Disipas mis dudas con palabras precisas y alejas fantasmas que
rondan mi mente y mi cama. Te cuento que abrazo un cojín que tiene tu
nombre en las horas que tu a mi lado no estas y estas en tu cama, te digo
que tiene dibujado tu cuerpo, tu boca y tu sexo y eres tú, en las noches que
otros brazos te abarcan, pero con besos me convences que no debo
pensar.
Y hay noches que llegas voluptuosa, a llenar las horas con
deseo y con pasión. Me desnudas, te desnudo, desnudamos a la
noche. Nuestros suspiros y quejidos ahogan el canto de Serrat y la luna en
la ventana, sonrojada, se esconde en una nube, dejando a nuestros cuerpos
navegando en las penumbras y mis labios a oscuras buscando el camino del
placer, mientras tus manos impacientes van estrujando mi pasión. Cuando
Selene vuelve a aparecer somos dos, somos uno, Somos todo, somos tu y yo,
entregados al amor.
También hay noches que sufro por tu ausencia y
muero un poco cuando el frío me dice que no estás. Se hacen largas las horas
y duele el pensar en tu verdad, apresada en otros brazos y prisionera de
otros besos, amarrada a circunstancias que obligan los papeles, como
también principios y compromisos de moral. Son noches que matan esperanzas y
producen desazón, dejando en la boca sinsabor y en el alma soledad que
cierra los caminos y oscurece el día y la razón dejando en el balance del
amor una cuota por pagar.
Pero hay noches que soslayamos los
problemas, y nos dibujamos en senderos bordeados de libertad, venciendo
escollos y rompiendo barreras insensibles que no entienden los códigos
inentendibles del amor. Recorremos tu geografía y mis espacios
siderales buscando respuestas en los rincones escondidos, y las
encontramos y nos dicen adelante avancen sin temor. El amor rompe todas las
barreras y no le interesa lo legal y cuando es verdadero con razones también
vence a lo moral y en los caminos del hombre, aunque duela
triunfará.
|