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Siempre felices.
Los niños son siempre felices, y si bien tienen a veces preocupaciones o tristezas que les causan los grandes, en general son felices.
¿Por qué no tratamos también nosotros de ser como ellos, de estar alegres y contentos, sabiendo que Dios nos ama y nos cuida, y ama y cuida a todos nuestros seres queridos?
Porque el niño puede ser feliz debido a que otros se preocupan por él y entonces así vive abandonado en sus padres, seguro de ellos. ¡Cuánto camino nos falta recorrer a nosotros para abandonarnos de forma semejante en Dios, nuestro Padre tierno, y en María, nuestra Madre celestial!
Nos falta confianza y por eso andamos preocupados y angustiados por todo. Tendríamos que hacer como enseñaba el Padre Pío. Él decía: “Reza, ten fe y no te preocupes”. Y esa fe es la confianza que debemos tener en la bondad de Dios y de María que cuidan de nosotros y de los nuestros.
Tratemos de vivir más entregados al Señor y más abandonados en su Providencia, y seremos espiritualmente infantes y viviremos felices.
Los niños son siempre felices, y si bien tienen a veces preocupaciones o tristezas que les causan los grandes, en general son felices.
¿Por qué no tratamos también nosotros de ser como ellos, de estar alegres y contentos, sabiendo que Dios nos ama y nos cuida, y ama y cuida a todos nuestros seres queridos?
Porque el niño puede ser feliz debido a que otros se preocupan por él y entonces así vive abandonado en sus padres, seguro de ellos. ¡Cuánto camino nos falta recorrer a nosotros para abandonarnos de forma semejante en Dios, nuestro Padre tierno, y en María, nuestra Madre celestial!
Nos falta confianza y por eso andamos preocupados y angustiados por todo. Tendríamos que hacer como enseñaba el Padre Pío. Él decía: “Reza, ten fe y no te preocupes”. Y esa fe es la confianza que debemos tener en la bondad de Dios y de María que cuidan de nosotros y de los nuestros.
Tratemos de vivir más entregados al Señor y más abandonados en su Providencia, y seremos espiritualmente infantes y viviremos felices.