En silencio la Luna
fue testigo de la labor
de sembrar una semilla:
La semilla del Amor.
Enraizó y durante años
creó un árbol de ensueños
repleto de frutos de color:
Los frutos del Amor.
Estos frutos anduvieron millas
en el mundo, y con razón
esparcieron las semillas:
Las Semillas del corazón.
Este árbol generoso
sufrió riadas y tempestades,
granizo y sequedades
pero venció al enemigo
con su fuerza y su raíz
y ahora reluce vigoroso
ante un futuro más feliz.
Dejémosle que siga aún creciendo
con su cariño: su gran labor,
y que sus ramas nos cobijan del mal tiempo:
porqué es el Árbol del Amor.
D/A