
Quince minutos con el Divino Niño Jesús
Divino Niño Jesús, hoy vengo a poner en tus benditas manitos mis proyectos y deseos, para que tú los bendigas y los hagas posibles, si es tu voluntad, y así yo cumpla la misión que tú me has encomendado.
Tengo deseos de ser santo, Señor, pero tú bien sabes qué débil soy a veces, y necesito constantemente de tu ayuda para no retroceder en el camino de la virtud.
Ven a mi alma y quédate en ella, porque bien sé que tú eres causa de alegría para las almas. ¿Acaso no le llevaste la alegría a Isabel, cuyo niño, Juan el Bautista, saltó de alegría en su vientre al sentirte cercano?
¡Cuántos santos, que se sentían tristes y deprimidos, tuvieron la gracia de verte a ti, Jesús pequeñito, y recobraron la plena alegría y la sonrisa!, un San Antonio, por ejemplo.
Yo también quiero ser uno de los mejores amigos tuyos, Divino Niño, y quiero tenerte abrazado a mi corazón, porque sé que contigo no puede faltarme nada, y teniéndote a ti, lo tengo todo en el tiempo y en la eternidad.
¡Te amo, Jesús Niño, dulzura de mi alma, y Rey de mi corazón!