Me senté a orillas del mar y le pregunté a Dios:
¿Cuál es mi motivo de existir?
¿Cuál es la razón de mi vida?
Me miró atentamente y caminó a mi lado en silencio.
Respóndeme le exigí,
Encontré mi mundo- grité
Dejé ego,
Un empleo mediocre
Y me lancé a vivir
Me dediqué a ser yo
A soñar.
Y hoy no se cual es mi camino. Mi alma está desolada, incomprendida, sola y triste. Y tu callas.
En la oscuridad de mi alma
En el silencio de la noche grito: ¡Sálvame! Y solo hay silencio.
Dios seguía caminando a mi lado, callado, solo había silencio.
Sentí impotencia, dios callaba, solo me miraba inmutable, sereno , feliz.
Y su silencio me invadió, me lleno de gracias. Pero seguía silencioso a mi lado. No había respuesta. No había regaños ni deberías. Solo silencio.
Lo miré fijamente, había caminado a su lado toda mi vida. Su apoyo y regalos infinitos de mayor me habían acompañado durante 25 años y comprendí que la noche oscura de mi alma era un regalo para abrirme a la vida.
Por 25 años cada experiencia me había enriquecido, no veía porque esta noche oscura tuviera que ser diferente.
Era un regalo.
Dios no se había ido,
Solo callaba
Quería que saliera de mi noche oscura
Y me hiciera más fuerte.
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