Banquete de guaguas de pan y colada morada
para el Día de Difuntos
El 2 de Noviembre tradicionalmente se festeja el Día de los Difuntos.
Mediante varios “rituales”, se honran a los muertos
y se recuerdan tradiciones del pasado.
La tradición de la colada morada y las guaguas de pan se mantiene en el país.
La venta de guaguas de pan y colada morada inicia varios días antes del día de Fieles Difuntos.
Locales exponen en sus puertas carteles ofreciendo la tradicional bebida acompañado por las “guaguas”.
Los mercados empiezan también a llenarse de gente que busca el maíz negro,
la naranjilla, el babaco y demás ingredientes para la preparación de este potaje.
Cada dos de noviembre los ecuatorianos y latinoamericanos recuerdan 3 mil años de historia.
Según las antiguas creencias, cuando una persona moría su espíritu continuaba viviendo.
Las familias alimentaban a los muertos dejándoles ofrendas en su tumba.
Estas ofrendas son las que actualmente conocemos como “colada morada y guaguas de pan”.
Los indígenas las preparaban en las mazmorras antes de la llegada de los españoles
y el pan de maíz tenía forma de muerto.
“Antes de los españoles, los indígenas también ofrecían dones a los muertos para consagrarse con ellos,
estaba la obligación de darles de comer, era todo un banquete funerario”,
cuenta el historiados y catedrático de la Universidad San Francisco, Carlos Freile.
Esta celebración generalmente es más acentuada en la región andina.
En las áreas rurales de la provincia de Tungurahua,
su consumo y ofrenda es en el propio cementerio junto a la tumba de sus familiares.
La colada morada es una bebida típica ecuatoriana compuesta por harina de maíz negro,
naranjilla, piña, mora babaco, frutilla y mortiño. La guagua, en quichua es niño pequeño o bebé.
Además de las guaguas, los indígenas en sus rituales tradicionales
preparaban una colada muy espesa llamada Uchucuta que consistía en la mezcla de harina de maíz,
papa, fréjol, arveja, col y achiote.
“Esta costumbre indígena paso al mundo hispano y mestizo.
La fiesta del 2 de Noviembre se origina también en el siglo X en el mundo católico
que recuerda rezar por los muertos y por el descanso de los difuntos”, explica Freile.
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