Como es triste la vida de alguien que no encuentra un verdadero motivo para vivir. Para evitar este vacío interior, Dios nos ofrece la oportunidad de que vivamos para Él, de que encontremos la razón de nuestra vida en Su mensaje de amor y perdón revelados al mundo por medio de Jesucristo. Y cuando esto sucede, cuando vivimos para Dios, nos damos cuenta que son verdaderas las palabras del salmista: “Para los santos que están en la tierra y para los íntegros es toda mi complacencia” (Salmos 16:3). Jesús hace que tu vida valga la pena, y muestra que es posible amar, perdonar y cuidar de las personas que están a tu alrededor.
Oremos: Amado Padre Celestial, gracias por que haz puesto en mi corazón Tu amor y perdón. Ayúdame para que la misión de hacer conocer Tu palabra sea mi razón de vivir. Por Jesucristo, mi Salvador. Amén.
Lee en tu Biblia: Salmos 16