¿Alguna vez ganaste algo por medio de un sorteo? Puede que sí, pero siempre conocemos a alguien que dice que “nunca ganó nada”. Eso no es cierto, todos nosotros “tuvimos una gran suerte”. Dios, por amor, te eligió a ti y a todos los seres humanos para darnos un gran regalo: La vida eterna. Este maravilloso regalo fue comprado por la sangre de Jesucristo. Él, el inocente, dio su vida para que nosotros, los culpables pecadores, recibamos este lindo regalo. No rechaces este regalo que Dios te ofrece. Él te eligió y te ama mucho.
Oremos: Amado Padre, gracias porque me has elegido y enviado a Jesús para salvarme. Ayúdame a comprender lo que esto significa en mi vida y como es grande la dádiva que tú me ofreces. En el nombre de Jesús, mi Salvador. Amén.
“Dios nos libró y nos librará de tan gran peligro de muerte; y confiamos en que seguirá librándonos” (2 Corintios 1:10)