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♦ F i r m i n ♦
(fragmento)
En el sótano de la librería en que residíamos no había carbón ni tampoco tierra propiamente dicha. Había muchísimo polvo, pero el polvo no puede comerse. Se pega al paladar y no hay quien se lo trague. El papel, por otra parte -no tardé en descubrirlo- posee una magnífica consistencia y, en algunos casos , un sabor agradable. Puedes tirarte horas masticando una bola, si te apetece, como chicle. Apartado de mis fornidos hermanos, aguardando turno mientras intentaba llenar el roído agujero de mis tripas con inmensos banquetes imaginarios, empecé a comerme el confeti que tenía a los pies.
No podía decirse que hubiera dejado atrás la infancia, pero considero acertado afirmar que este momento fue para mí el principio del fin. Como tantas otras cosas que empiezan siendo pequeños placeres ilícitos, masticar papel no tardó en hacerse un hábito con imperativos propios, para luego trocarse en adición, en un hambre mortal cuya satisfacción resultaba tan deliciosa, que a veces quedaba alguna teta libre y a mí me entraban dudas antes de abalanzarme sobre ella. Permanecía ahí quieto, masticando , hasta que la bola que tenía en la boca se convertía en una pasta deliciosamente blanda que podía aplastarcontra el paladar con la lengua o modelar en formas interesantes, para luego tragármela sin riesgo alguno. Desgraciadamente, el papel masticado me dejaba una pátina pegajosa en el paladar y la lengua, que me duraba horas y que me obligaba a chasquear los labios de un modo verdaderamente desagradable.
(...) Considero que este periodo fue el inicio decisivo de mi educacón, aun teniendo en cuenta que el ansia que me sacaba de mi acogedor rincón y me hacía lanzarme al ancho mundo no era todavía el afán de conocimiento. Empecé por las estanterías más próximas, las de FICCION, lamiendo , mordisqueando , saboreando y , al final, comiendo, a veces los bordes, pero más frecuentemente , en cuanto conseguía dejar separadas las tapas , ahondando en línea recta por el centro, como un taladro .(...) Y , ay qué libros descubrí durante aquellos primeros días embriagadores. Aún hoy , la mera enumeración de sus títulos me trae lágrimas a los ojos. Recítelos usted, pues, dígalos lentamente en voz alta, y le irán rompiendo el corazón : Oliver twist.Huckleberry Finn. El gran Gatsby . Las almas muertas. Middlemarch. Alicia en ele país de las maravillas. Padres e hijos. La uvas de la ira. El camino de la carne. Una tragedia americana . Peter Pan. Rojo y negro . El amante de Lady Chatterley .
Mi devoración, al principio , era tosca, orgiástica, descentrada, cochina -me daba igual emprenderla a mordiscos con Faulkner que con Flaubert-, pero pronto empecé a percibir sutiles diferencias. Me di cuenta, al principio, de que cada libro poseía un sabor distinto -dulce, amargo, agrio, agridulce, rancio, salado, ácido- , y según fue pasando el tiempo y mis sentidos ganaban en agudeza,llegué a captar el sabor de cada página, de cada frase, y finalmente de cada palabra: todas traían consigo una ordenación de imágenes, representaciones mentales de cosas que yo desconocía por completo ...
Sam Savae
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