EN AQUEL LUGAR
Aquel nuestro lugar tan amado,
en dónde sediento bebí tu ternura,
hoy melancólico y abandonado,
sólo conserva de ti, tu figura.
Ese lugar de nobles promesas,
de tantos deseos y pasión sin medida,
el Sacro Altar en que ofrendé mis tristezas,
implorando tu amor para curar mis heridas.
Allí, en dónde tanto te amé,
languidecen dolientes ilusiones truncadas
y es tanto ese amor que en vano esperé,
tu ansiado retorno, mis alas quebradas.
Arrastro mi pena en cruel soledad,
lerdo y vacilante, te busco en el nido,
extinta tu flama y en espesa oscuridad,
no me resigno haberte perdido.
Y en ese recinto en dónde tanto adoré,
divagando recuerdos, sin tu presencia querida,
roto el altar en que el alma entregué,
agoniza mi amor, se me escapa la vida.