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Se cuenta la historia de un hombre que estaba muy cansado y decidió descansar en las ramas de un árbol. Encontró un buen lugar y tuvo un buen descanso.
Dormía tan a gusto que se le olvidó que estaba en una rama. Pasaron las horas y ya había oscurecido cuando despertó de un salto.
Olvidándose que estaba en una rama, comenzó a caer. Mientras caía, su mano abierta agarró una rama, y la apretó fuertemente. Estando colgado allí, escuchó una voz que le decía: "suelta la rama" pero como había tanta oscuridad, él no se atrevió a soltarla.
Aquel hombre permaneció colgado hasta el amanecer sólo para descubrir que estaba a pocos centímetros del suelo.
Estuvo colgado en aquel árbol toda la noche experimentando un fuerte dolor y un gran cansancio, cuando pudo haberse dejado caer al suelo sin problemas.
Nosotros también a veces nos aferramos al pecado. Nos sentimos cansados y condenados por mucho tiempo.
Sin embargo, sólo estamos a "pocos centímetros" del perdón y de experimentar la paz con Dios. Vivamos hoy en paz al confesar y arrepentirnos de nuestros pecados.
No debemos permitir que la vergüenza de confesar impida la paz interior y el gozo de ser perdonados.
Que Dios nos ayude a tratar con el pecado inmediatamente.
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