No dejes que tu mente te gobierne porque adentro está tu ser interior que es lo que realmente eres. Lo que tenemos afuera es un disfraz de carne y hueso que oculta lo que realmente somos por dentro. Estamos tan pendiente de nuestra apariencia, como nos ven los demás, como si fuera lo más importante. La realidad es otra: tratamos de tapar afuera lo que hay dentro, que no debe ser nada bueno para tratar de ocultarlo. Analízate u observa a alguien que está pendiente de su estética, observa su pasado, su vida, su entorno, su forma de ser y saca conclusiones.
Tampoco significa que estés desalineado, sucio y descuides tu cuerpo. Dios te regaló un cuerpo para que lo cuides , no para que lo llenes de humo de cigarrillo, medicamentos, alcohol, drogas y grasas.
Piensa, ¿crees que Dios te eligió para que vengas a este mundo y te regaló un cuerpo físico para que lo descuides? Analiza esto, pero con conciencia. Y no dejes que los pensamientos negativos surjan en este momento.
Si permitieras que solo pensamientos buenos abundaran en tu mente, empezarías a ver las cosas con una perspectiva mejor y mejorarías algo tu vida. Y deja de ver tus defectos y los ajenos. Acéptate y acepta a los demás. Todos hablan, todos opinan y lo hacen como si fuera normal, como si fuera parte de nuestra vida diaria. ¡Hasta se reúnen para hablar mal de alguien! Si ven a una persona radiante, la miran y buscan cualquier defecto, aunque sea muy pequeño y de eso hablan, como si fuera lo más importante, dejando todo lo demás de lado. Desperdician su tiempo buscando las imperfecciones ajenas y divulgándolas. Y por qué no, agregándoles algunos comentarios adicionales♥♥♥.
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