ADORA Y CONFIA
No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quieres tú, lo que Dios quiere?
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que,
pese a todo, acepta los designios de Su providencia.
Poco importa que te consideres un fracasado,
si Dios te considera plenamente realizado a su gusto. Piérdete confiado,
ciegamente en ese Dios que te quiere para Sí, y que llegará a ti,
aunque no lo veas.
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente agarrado,
cuánto más decaído y triste te sientas.
Vive feliz, vive en paz, que nada te altere,
que nada sea capaz de quitarte tu paz, ni la fatiga, ni tus fallos.
Haz que brote y conserva siempre sobre tu rostro,
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor, continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
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