Contentamiento
El contentamiento es como un río subterráneo cuyo cauce no se puede cambiar. En la superficie la gente patea, empuja y tira; la tierra se agrieta o queda abandonada pero, debajo, el río continúo fluyendo, aunque en alguna parte sea sólo como un hilo en la oscuridad.
El agua en la superficie de la tierra corre el riesgo de ser contaminada, usada, bebida o extraída, pero el agua subterránea no se explota. No es inconsciente del desafío, pero cuando el paisaje de la mente (la superficie de la vida) sufre algún trastorno, el río responde, cambia, fluye hacia adentro y bordea lo que pasa aunque no esté a la vista. Simplemente nunca se seca.
Para estar contento se requiere de un profundo entendimiento, de una necesidad de saber y de anticiparse suavemente a los movimientos de la mente y también de sentir la atracción del destino que está más allá de todo.
La corriente es la fuerza espiritual.
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