Hay veces en que estamos celebrando algún acontecimiento, personal o profesional,
y empezamos a recibir llamadas, mensajes, correos o visitas de nuestra familia,
amigos y conocidos, que se unen a nuestra alegría.
Y todos nos llaman, o de alguna manera, se comunican con nosotros,
y nos manifiestan sus más sentidas y cariñosas palabras de felicitación.
Pero al final del día empezamos a sacar cuentas. Y faltó una persona por llamarnos.
Podemos haber recibido mil felicitaciones, mil llamadas, mil correos, mil mensajes.
Pero faltó uno. Y eso basta para que nos sintamos que nos faltó algo.
Y no nos pueden salir con un “no tenía saldo en el celular”.
Hay muchas maneras de estar en contacto.
Y nos sentimos como un rompecabezas. De 25, 100, 500, 1000 ó 5000 piezas.
Con una sola pieza que falta, no podemos decir que el rompecabezas está completo…
Y tu? Te has sentido así alguna vez?
Luis Castellanos