Pero si amáis y no podéis evitar tener deseos, que vuestros deseos sean estos: fundirse y ser como el arroyo, que murmura su melodía en la noche; saber del dolor del exceso de ternura; ser herido por nuestro propio conocimiento del amor; sangrar voluntaria y alegremente.
(Khalil Gibran)
NESKATILLA
|