CERCA
Hay dos pies
aquí al lado mío,
y se mueven al revés
y están calentitos.
Y hay dos manos
más suaves que las mías,
y me abrazan el pecho
y me dan calorcita.
Y hay dos ojos
negros como el azabache
y me miran sonrientes
al verme asombrado.
Y su pelo es oscuro,
y su nariz afilada,
y tiene labios rojos
y dientes de ratón.
Y me mira fíjamente.
Y no se aparta de mí.
Y sigue abrazada a mi pecho
y creo que se siente feliz.
Me gusta que esté.
Pegada como un imán.
Y ahora se pone a hablar
como si me conociera de siempre.
Estoy medio dormido
pero escucho sus murmullos,
son como los arruyos
que se dan a un recién nacido.
Estamos medio escondidos
aquí debajo de las sábanas.
Me gusta cuando respira
y a ella la gusta cuando yo respiro.
Ahora me acaricia la cara
y me mete los dedos en los oídos
es como si fuera un mosquito
conquilleándome un poquito.
Creo que la voy a besar,
porque me gusta y me place.
Ella ha cerrado los ojos
y ha puesto los morros
como si me fuera a succionar.
Abro del todo la boca,
me acerco a la suya con fuerza.
La atrapo,
la masco,
mi lengua liba su néctar
y la suya juega.
Qué rico,
qué rica está.
No me quiero despegar.
Aunque fuera de miel
está pa comérsela.
Pero hoy no,
ni mañana,
ni al otro, ni al otro,
ni al otro,...
Sólo quiero que me despierte
como hoy,
como ayer,
como todos los días
y mañana a poder ser
que se pegue a mí
y esté así,
muy cerca.
COMUNERO