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Ilusiones el Devocional Hablado
Entre los dichos que nos son relatados de Buda, se halla el siguiente: «En verdad, por sí mismo uno es purificado. Nadie puede purificar al prójimo. Mediante la sabiduría se obtiene la pureza. Sea usted su propia antorcha y su propio recurso, no busque otro».
En apariencia respetable, esta manera de ver es realmente contradicha por cada uno.
No, nunca conseguiremos purificarnos a nosotros mismos. ¿Cómo sacar algo puro a partir de lo impuro?
No, no podemos alumbrarnos a nosotros mismos. Alguien que anda en la noche, ¿cómo puede conducirse sin que una fuente luminosa exterior a sí mismo le indique el camino?
No, no tenemos sabiduría en nosotros mismos; si no, ¿cómo es posible que hayamos forjarse sociedades tan injustas?
No, no podemos salvarnos a nosotros mismos. Una persona que se está ahogando necesita que alguien le lance un salvavidas.
Lo que es imposible para el hombre, es posible para el Dios todopoderoso. Él quiere purificarnos del mal mediante la sangre de su Hijo; quiere esclarecernos a través del maravilloso libro en el cual se revela, la Biblia. Él desea darnos la sabiduría personificada en Jesucristo y salvarnos de la situación desesperada del hombre pecador y culpable.
Aceptemos lo que nos dice la Biblia, la Palabra del único verdadero Dios.
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