Caperucita en el País de las Maravillas
Mi mamá era tan pobre que no sabía leer; no tenían dinero para llevarla a la escuela.
Mi mamá era tan pobre que no tenía con que darse calor, por eso toda la familia arrimaba el hombro y juntitos se lo daban.
Era tan buena, que siendo una niña se puso a fregar suelos a unas personas más pobres que ella y como no tenían fregona;
mi mamá lo hacía de rodillas con un estropajo de esparto y les dejaba los suelos brillantes como los chorros del oro.
Mi mamá era tan pobre que nunca me pudo llevar a ese lugar donde el agua era de oro.
Éramos tan pobres; que
mi habitación no tenía estanterías llenas de cuentos, por no tener…..,
no tenía ni habitación ni cuentos que nadie me pudiera leer.
Mi mamá me sentaba
en su regazo cada noche a contarme un cuento, pero como no sabía leer;
mi mamá me contaba historias inventadas de princesas encantadas.
Mi mamá ….se puso muy malita y éramos tan pobres, que no teníamos dinero para comprar las medicinas para curarse.
Un día; mi mamá ya
no tuvo fuerza para luchar contra los guerreros y piratas, entonces.. yo
me metía en su cama agarradita a ella templando su frío cuerpo y le
contaba mis historias.
Erase una vez una
niña con rizos de oro que la llamaban caperucita, iba a visitar a su
abuelita en una carroza de princesa, pero el conejo de Alicia con su
reloj entre las patas la dijo que como llegara tarde, a las doce
convertiría la carroza en calabaza.
Caperucita iba
dejando miguitas de pan por el suelo para que su amiguito pulgarcito
supiera regresar a su casa, ya que con las prisas que había metido el
conejo, no le había dado tiempo a subir.
Entonces…..se adentraron en un bosque tenebroso y muy oscuro donde se encontraron a Juan sin miedo y este pregunto;
¿A dónde vas montada en esa escoba caperucita?.
Caperucita contestó:
A llevar a mi abuelita un zapatito de cristal que se le ha caído en la casita de chocolate.
¿Quieres ir en mi alfombra mágica?
Volvió a preguntar.
¡Sabes que no es tu alfombra que es de Aladino ¡ ¡te crecerá la nariz por mentir!.
¿Porque tienes los ojos tan grandes Juan sin miedo?
Porque necesito gafas que no veo bien.
¿Y esas orejas tan grandes?
Porque ayer fue mi cumpleaños y me tiraron de ellas.
¡ y esos dientes!
¡Te los habrás limpiado después de comer la tarta!
¡Claro! Siempre lo hago después de cada comida . ¿Sabes? la madrastra de cenicienta me regaló una tarta de manzana?
¿puedo acompañarte un ratito?, porque aquí dicen que anda un lobo que da mucho miedo y me gustaría encontrármelo.
Caperucita llegó al palacio de la abuelita donde los 7 enanitos abrieron la gigantesca puerta.
¿Dónde está mi abuelita?
Esta durmiendo. Le contestó gruñón.
Al abrir la
habitación; Caperucita se encontró con tres camas y en las que en cada
una de ellas había estado durmiendo los tres cerditos, pero caperucita
encontró a su abuelita dormida en el sillón y la despertó al darla un
beso.
Tenía puestas las
grandes botas que un gato la había prestado y al ver su zapatito de
cristal se puso muy contenta… y las dos se pusieron muy felices y se
fueron a comer perdices.
Yo supe que ya no éramos pobres cuando mi mamá me dijo: He sido la mujer con más fortuna en este mundo al tenerte a ti.
Mi mamá cerró los ojos y se fue al cielo, un angelito la sentó en su regazo para enseñarla cuentos nuevos.
Y colorín …. colorado… este cuento se ha acabado.
Cuento de Masy Banderas Palomares