DOS TROZOS
TRUMAN CAPOTE
Miriam
Mantenía inmaculados los dos cuartos, fumaba
algún cigarrillo de vez en cuando, cocinaba ella
misma y cuidaba de un canario. Entonces conoció
a Miriam. Nevaba aquella noche. Después de secar
los platos de la cena, hojeo un periódico vespertino
y dió con el anuncio de una película en un cine de
barrio y decidió invitar a Miriam.
LA ESPERA
Daniel Nueyano
Tenía las mejillas heladas y las manos ardientes. La pueta estaba cerrada y oscura. Se paró y se acercó
a la puerta y a través de las tablas percibió la débil
claridad de la lámpara. Tendió el oído y oyó un rumor
de voces, pero era la voz del viejo sólamente. Después percibió el chirrido de la plancha y corrí.
COMPARTIDO CON MUCHO AMOR,