Feliz Navidad a los más pequeños, a los olvidados, a los que han luchado toda su vida contra el destino y hoy luchan contra la indiferencia.
A los que han perdido el tren correcto y la vida no les ha dado una segunda oportunidad.
Para aquellos que no tienen adónde ir, nadie a quien abrazar y nadie con quien hablar.
A los que cierran la puerta al mundo y lloran en silencio su soledad, esperando solo que esta Navidad pase pronto.
Porque ver felices a los demás duele cuando sabes que también mereces un poco de felicidad.
Feliz Navidad a quienes recordarán a estas personas, y con un gesto, una palabra, un abrazo o una invitación sorpresa encenderán la luz de sus ojos.
Feliz Navidad a los que creen en la familia y, si cre en esta, tienen el deber de pensar también en los que no tienen familia.