Tres
tiempos ha pensado Dios para el desarrollo de la historia de la
humanidad, dentro del gran misterio que representa Su Plan para
nosotros.
Los
primeros tiempos fueron los de la Creación, los tiempos del Padre que
con Su Pensamiento y Su Voluntad creó todo lo que nos rodea. Y fueron
también los tiempos de la Fe: Fe en la existencia de un Dios único,
omnipotente, lleno de amor por sus criaturas. Pero, fue el propio hombre
el que corrompió la perfección de esa creación, haciendo uso de su
voluntad, del libre albedrío que Dios le dio. Y fue utilizando mal ese
libre albedrío que el hombre volvió a caer, una vez más, olvidándose en
forma creciente del Dios Creador.
Dios
Padre abrió entonces la puerta a los segundos tiempos: los de la
Redención, los tiempos de la Salvación, tiempos del Hijo. Y sin dudas
que estos tiempos fueron los de la Esperanza, ya que el Mesías nos trajo
el anuncio del Reino, la promesa de un futuro de felicidad. La llegada
de Cristo abrió las puertas del Cielo y también abrió nuestros corazones
al Arca en que Dios quiso resguardarnos de los males del mundo: María.
¿Acaso podía el Padre elegir un modo imperfecto en el acto de dar Su
naturaleza Humana al Hombre Dios, a Su Hijo?. Los tiempos de la
redención no pueden entenderse, entonces, sin unir a Madre e Hijo,
Redentor y Corredentora, en la Pasión, Muerte y Resurrección que nos
conducen a la esperanza de una vida de plenitud.
Y
fue el mismo Jesús quien anunció la llegada del tercer tiempo en la
historia de la humanidad, al anticipar la venida del Espíritu Santo,
Espíritu de Santificación. Estos son, entonces, los tiempos de la
Santificación. Y son también los tiempos de la caridad, ya que el
Espíritu Santo es Espíritu de Amor, como Jesús nos lo enseñó con su
nuevo y principal mandamiento. De este modo, el Espíritu de Dios se
derrama sobre el mundo, buscando los corazones que le den acogida, que
lo dejen actuar. Somos los hombres los que debemos reconocer y facilitar
su accionar, por el camino de la humildad y el amor. En estos tiempos
es el Espíritu Santo el que habla a través de quienes Evangelizan y
llevan el mensaje renovado (¡una vez más!) por obra del Soplo Divino.
Llevar a las almas a Dios es la caridad perfecta, es el amor que difunde
el mensaje de Salvación.
De este modo hemos visto una humanidad que ha recorrido distintas etapas a lo largo de su historia:
Los tiempos del Padre, de la Creación, del Pensamiento Divino que todo lo hizo. Fueron tiempos de Fe.
Los
tiempos del Hijo, de la Redención, del amor del Padre expresado en el
Hombre Dios, nacido de la Nueva Eva, la Mujer Perfecta. Son los tiempos
de la Esperanza.
Y finalmente los tiempos del Espíritu Santo, de la Santificación, del amor derramado sobre el mundo. Tiempos de Caridad.
Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creación, Redención y Santificación. Fe, Esperanza y Caridad.
Dios
ha desarrollado su Plan de manera perfecta, dejando que en cada tiempo
se manifieste un aspecto nuevo y maravilloso de Su Divinidad. Es un
camino con un destino cierto, un destino de plenitud. Cuando se haya
alcanzado esa plenitud, cuando el plan esté completo, estaremos en
condiciones de presenciar el gran final que el Señor nos tiene
preparados. ¿Cuándo?. ¿Cómo? ¡Solo El lo sabe! |