Noche mágica que arropa el alma, noche que ilumina el rostro, noche fresca que en silencio habla y el sonido de un suspiro llama. Que noche bella que exita mi alma y se pierde la calma, cabalgando en esa estrella, desnudando mis temores con inquietud mis sueños en la obscura noche. Noche que enaltece mi deseo, extendiendo mis alas, conociendo el olor del viento, el color del silencio. ¡Dime! si mis alas son de cristal y el cisne es de plata, si las nubes son rosas desprendidas del cielo, donde las aguas dormidas golpean tu cintura en esta noche tibia. Dime si mis manos se ocultan en tu obscuridad y si escuchas los gemidos en la última estrella, en los límites de tu cuerpo, y si mi boca se pierde en la profundidad de tus labios, sonrientes labios entreabiertos y voraces. Quedando nuestros cuerpos desnudos y desnudos nuestros sueños, danzando en el alba, bailando en la luna, el baile de las estrellas. Aliento que se agarra de los poros del alma cabalgando hasta llegar al cielo, arropando nuestros cuerpos y en cada uno de nuestros deseos miles de besos. En esta mágica noche en que nuestros cuerpos yacen exhaustos pero felices, dejamos nuestros sueños descansar. Tranquila espera para obtener el aire para empezar de nuevo así a volar.