“Un ropero, un espejo, una silla, ninguna estrella, mi cuarto, una ventana, la noche como siempre, y yo sin hambre, con un chicle y un sueño, una esperanza.
Hay muchos hombres fuera, en todas partes, y más allá la niebla, la mañana. Hay árboles helados, tierra seca, peces fijos idénticos al agua, nidos durmiendo bajo tibias palomas. Aquí, no hay mujer. Me falta. Mi corazón desde hace días quiere hincarse bajo alguna caricia, una palabra. (…)
Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos, hasta el último vuelo de la última ala, cuando la carne toda no sea carne, ni el alma sea alma. Es preciso querer. Yo ya lo sé. La quiero. ¡Es tan dura, tan tibia, tan clara! Esta noche me falta. (…)
Desamparada sangre, noche blanda, tabaco del insomnio, triste cama.
Yo me voy a otra parte. Y me llevo mi mano, que tanto escribe y habla”.
- Jaime Sabines | Fragmento de “Entresuelo” Falleció en Ciudad de México el 19 de marzo de 1999
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al poeta mexicano Jaime Sabines (1926-1999), quien, como señaló Octavio Paz, está entre los más grandes autores del siglo XX. Su obra es muy personal y, por ello, muchos críticos señalan que con obras como “Tarumba” se adelantó a su tiempo. Nosotros hemos elegido un fragmento de “Entresuelo”, que aparece en su primer poemario, “Horal”, de 1949. Allí ofrece una de sus temáticas favoritas: el amor, sus ausencias y contradicciones, desde su original prisma. Por supuesto, recomendamos leer su obra.
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