Hoy es un día triste que trae una experiencia nueva, impactante, inesperada. Ha fallecido un gran amigo. Lo acabo de leer.
Estoy aquí, sentada mirando la pantalla del ordenador (parpadeo varias veces para no verla borrosa) y pensando en la cantidad de amigos virtuales que contiene mi ordenador, a la mayoría de los cuales nunca llegaré a conocer en persona.
Los amigos virtuales están ahí en internet, aparecen y desaparecen, cuentas cosas, se quejan, se ríen, protestan, se emocionan, cuelgan enlaces y videos, a veces hasta fotos personales, hablan de vacaciones, de paisajes, comparten ratos, ayudan, reflexionan contigo, gritan en mayúsculas, se ríen, te guiñan cuentan lo que quieren, ocultan tambien, te votan que les gustas, comentan que no les gustas, vacían su alma en algún post, recogen velas, son de verdad, son de mentira, se emocionan con una canción, se ponen melancólicos, hablan de un hijo o de un padre, comentan un caso clínico, vienen con el corazón partido por que aquel paciente se les murió, cuentan de nacimientos, viajes, cenas, frases cortas indescifrables, te imaginas cómo son, no tienen voz, no emiten sonido, no tienen cara, tienen avatar…Y resulta que los amigos virtuales se mueren, lo ves un día, un post con el título RIP y no lo puedes creer. No esperas que pueda pasar; los amigos virtuales tienen un algo de sobrenaturales, no les ven enfermar, no les ves envejecer, están en la pantalla, dentro de tu ordenador, viven ahí esperándote, no se pueden morir.
¿Qué hace uno con esto? A lo mejor si apago el ordenador me siento mejor, seguro que ellos siguen dentro donde siempre estuvieron, quizás mañana haya un post suyo. ¿Dónde van los amigos virtuales que se mueren? Si hay cielo, ojalá haya wifi.
Parpadeo varias veces y mi teclado está humedo. Se han ido. RIP
dalineli
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