Chorizos de cama baja o de cuna alta
José Salguero Duarte
Viernes, 16 marzo 2012
El excelentísimo señor Duque de Palma de Mallorca Iñaki Urdangarín, yerno de S.M. Juan Carlos I rey de España.
A las 8,50 horas aproximadamente del sábado 25 de febrero pasado, como es más que sabido por la opinión
publica nacional e internacional, realizó el paseíllo no en la Pasarela de Cibeles de Madrid, ni en la de Milán,
ni en la alfombra roja de los Oscars de Hollywood, sino el de la vergüenza o desvergüenza
dirección hacia los juzgados de Palma de Mallorca.
Para prestar declaración en el procedimiento penal que se sigue contra él. Al ser, presuntamente, autor de
varios delitos relacionados, al parecer, por falsedad documental, fraude fiscal… Hechos llevados a cabo, presuntamente,
por Iñaki Urdargarín y su socio Diego Torres, a través de un entramado empresarial con más presuntos tentáculos
que las patas de un pulpo adulto.
Debo dejar claro antes de proseguir, que por imperativo legal, le debo conceder y le concedo a Iñaki Urdangarín
la presunción de inocencia. Pero siendo quien es y lo que representa, al haberse casado con una de las hijas del
rey de España. Salga culpable o inocente cuando se celebre el juicio contra él, no merece
ni el más mínimo respeto por mi parte.
Ya que este descomunal escándalo de presuntas corruptelas, era lo que faltaba al sistema político
español imperante y a la propia Casa Real Española, para desbordarse toda clase de comentarios
de la inmensa mayoría del pueblo pagano, honrado y trabajador español sobre ellos.
Porque mientras Urdangarín y su familia nadan en la abundancia, hospedándose hasta en palacios
y mansiones con toda clase de lujos sin pasar necesidad alguna, teniendo hasta la luz pagada de forma vitalicia.
En España existen actualmente unas 5.500.000 personas sin empleo. Y según la memoria anual
publicada recientemente por Cáritas hay unas 11.000.000 personas en estado de pobreza.
Las presuntas corruptelas políticas saltan a la luz pública casi diariamente a través de los diferentes
medios de comunicación. Quedando reflejado el grado de corruptela existente en el ‘caso Malaya'
de la Marbella gobernada por Julián Muñoz, Jesús Gil, Juan Antonio Roca, etc., en la serie
televisiva ‘La noche de mi gitana II' de Tele5, emitida el lunes.
Habiéndose llevado, presuntamente, estos y otros chorizos de cama baja o de cuna
alta de la política española, hasta la gomilla de atar los fajos de billetes. Estando las arcas públicas
en quiebra. Siendo los contribuyentes honrados los que paguemos las consecuencias a
través de impuestos y más impuestos directos e indirectos. Estando el pueblo
español al borde de un ataque de ira y deflagrar por los aires.
Tanto es así, que hace unos días un conocido estaba tan desesperado que me dijo: “Pepe,
se debería hacer una consulta popular, para que a los políticos rateros se les pudiera avergonzar
públicamente en las plazas de las ciudades y pueblos, hasta que devuelvan
el último céntimo de euro robado".
Tampoco es eso, le dije, porque estamos en España que es
un estado democrático de derechos
y de libertades, en donde no se puede tirar a nadie al pilón por las bravas ni apedrearlo,
pero mucho menos cortarles las manos por ladrón. Porque el artículo primero de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “Todos los seres humanos nacen libres e
iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben
comportarse fraternalmente los unos con los otros".
Inmediatamente después, mi interlocutor me contestó más malhumorado aún:
“Los juzgados están saturados y hay que echarles una manita.
Por lo que se debe constituir un consejo del pueblo payo, gitano, asiático, sudamericano,
africano y otro con miembros del mundo gay, travestido, chapero, culero y lésbico.
En caso de empate, el voto del de más edad será el que decida si el acusado es culpable o inocente.
Un cronista independiente de la ciudad levantará acta anotando correctamente
el veredicto en los libros de registros oficiales".
¡Vaya tela, qué duro eres!, le apunté, replicándome: “En Algeciras se quitaría la
fuente central de la Plaza Alta, para instalar allí no un templete para que la banda ofrezca conciertos musicales
(por aquello de que la música amansa a las fieras), sino para colocar un patíbulo. En los alrededores de la plaza
se colocarán gradas portátiles y entre palmera y palmera en vez de figurar las pancartas del centenario del
Algeciras CF, se pondrán otras en las que se lean: El Patíbulo.
Unos días antes de celebrarse un proceso se pondrá frente al Casino, una casetilla de madera similar
a la que colocan para vender las sillas para las carrozas de feria. En donde un empleado municipal,
no enchufado, anotará a los ciudadanos que quieran ejercer de verdugos. Tendrán preferencias los que
se encuentren sin trabajo, los desalojados y tirados a la calle por no poder pagar la hipoteca del piso.
Y los que se encuentren en estado de máxima pobreza en España.
Se podrá donar correas y cinturones con hebillas de acero con doble grosor de piel de rata o de hiena.
También se admitirán látigos de domadores de fieras y vergajos confeccionados con el pellejo de las
pichas de toros bravos y varas de acebuche. Todo lo recibido será catalogado y expuesto en urnas siendo
protegidas por escopeteros municipales, vestidos con sus uniformes de gala"…
¡Uf!, no sigas, no sigas, por favor, porque eso no puede ser, le volví a recalcar.