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“El ser humano es como un globo aerostático: el aire caliente del globo representa las emociones positivas, aquellas que nos permiten elevarnos y vivir una vida feliz y plena. Las pesas que tiene el globo son todas las emociones negativas, como el estrés, el miedo, el dolor y la rabia que nos bajan de la altura y nos aterrizan (…) algunas personar logran elevar su globo, llenarlo de positividad y moderar sus pesas negativas. Otras, más bien, cargadas de negatividad, terminan botadas en el suelo sintiéndose muy infelices”.
La alta rentabilidad de la felicidad, pág. 17. David Fischman