Se puso el caracol en el oído y oyó el ruido del mar mientras la tarde espléndida
se oscurecía y el aire diáfano se volvía agua.
Cuando vio pasar un pez frente a sus ojos pensó que se ahogaría y,
rápidamente, separó el caracol de su oreja.
La luz volvió y el agua se hizo aire transparente. Aliviado, respiró hondo
y se pasó la lengua por los labios húmedos que aún conservaban restos de sal.
Hay fantasías que parecen tan reales que te dejan hasta un regustito....
Bueno o malo, depende