¿Cómo escribir un buen poema?
Víctor Corcoba
Iremos descubriendo soledades y silencios, versos y besos, capítulo a capítulo.
Para trazar un poema no hace falta nada, sólo corazón, y dejarnos atrapar por la dulzura que vive en el aire. Una palabra pronunciada en el instante preciso ya es un verso. Incluso lo es el propio suspiro. No hay taller que enseñe a pintar voces. La autenticidad se vive. El ingenio se cultiva y la lucidez se cosecha. No existen reglas para escribir, sólo hay que tener claro lo que se quiere comunicar y comunicarlo, con métrica o sin métrica, utilizando los recursos de un labrado fondo sobre una elaborada forma. Los lenguajes del tiempo, para la metáfora del tiempo, requieren fonéticas justas y semánticas libres, mucho ejercicio de lectura y mucha exploración viva.
Cada poema es una pintura singular, un sentimiento único que todos llevamos dentro. Sólo hay que dejarse llevar. El que busca siempre encuentra estrofas ensortijando a la vida. Son cantares que nos resucitan, composiciones que nos emocionan, versículos que nos envuelven. En el fondo, la poesía es esa luz que nos encandila, un amor que nos conmueve, una vida que nos inquieta. ¿Qué es el arte, sino una manera de sentir? Nos hace falta volver a la poesía, no la academicista que nadie entiende, sino a la que sencillamente vive en el alma del pueblo y que nos empuja hacia un estado de gozo inenarrable. El modelado debe ser silábico, ardiente, y de este modo ascender como la llama que, aparte de calentarnos, también nos ilumina.
La cuestión no es tanto el cómo escribo un poema, mejor pensaríamos en cómo no se escribe un poema. No se escribe a ritmo de diccionario. La hermosura es de dominio natural a la que hay que acercarse con los ojos de niño y labios transparentes. Si la poesía es, según la RAE, la manifestación de la beldad o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa; uno puede manifestarse como le venga en gana con tal de que no se confunda el sentido de los ritmos y la magnitud de las pausas. El mismo silencio ya nos suscita un sentimiento hondo de belleza. Al contacto del amor –como dijo Platón- todo el mundo se vuelve poeta y todo el mundo es capaz de rotular un poema al dictado de la pasión. No lastimemos la pureza, que al igual que la melodía del universo, cuando llega al santuario interior, nos hace vibrar y vivir. Hagámonos poetas, aunque sólo sea para crecernos en la existencia