Pàgina principal  |  Contacte  

Correu electrònic:

Contrasenya:

Inscriviu-vos ara!

Heu oblidat la vostra contrasenya?

AUTÉNTICOS TAL VEZ - ALBERGUE -
 
Novetats
  Afegeix-te ara
  Plafó de missatges 
  Galeria d’imatges 
 Arxius i documents 
 Enquestes i Tests 
  Llistat de Participants
 TÍTULO PRIMERO 
 
 
  Eines
 
General: La INDECISIÓN
Triar un altre plafó de missatges
Tema anterior  Tema següent
Resposta  Missatge 1 de 1 del tema 
De: talvez  (Missatge original) Enviat: 05/01/2010 01:07
 
 

Vinoba Bahve, el predilecto de los discípulos de Gandhi, tenía una virtud que era muy apreciada por sus alumnos: la de ver las cosas con claridad y decidirlas aún con mayor rapidez y sin vacilaciones. Con frecuencia alguno iba a consultarle, y entonces el maestro dejaba caer la azada y tomaba la rueca para poder escuchar mejor. El alumno contaba ahora su problema con todo cúmulo de divagaciones y circunloquios, y el maestro siempre acababa cortando.

-Vamos al grano. Resumo lo que usted me ha dicho

Y el consultante veía, casi aterrado, como toda su historia se reducía a una forma precisa como una ecuación.

-Es exacta? –preguntaba el maestro-

-Sí –respondía el otro- es sencilla y –explicaba cómo ya la había visto él-: Pero lo malo –añadía- es que es terriblemente difícil.

-No es culpa ni tuya ni mía que sea difícil –decía el maestro- Ahora vete y obra segu´hn las conclusiones que tú mismo has sacado. Y no me hagas perder más tiempo a mí pensando unimisma cosa dos veces y no pierdas tú el tiempo pensando en si es difícil o no. Hazla

 

-          Y es que Vinoba, que tn rápidamente comprendía, emprendía, partía, renunciaba en un instante, sabía sobre todo liberar a la gente del peor de los males, que es oscilar entre propósitos opuestos. Sabía empujar la más difícil de las tareas, que es la de empezar a hacer cualquier cosa en seguida.

 

Me parece que cualquiera que conozca un poquito la historia de las almas entenderá a la perfección este consejo de Vinoba: es siempre muchísimo mayor el tiempo que perdemos en tomar una decisión que en realizarla, y de cada cien cosas que dejamos de hacer, tal vez quince o veinte las abandonamos porque las creemos un error, mientras que las otras ochenta las dejamos por falta de coraje, aun estando seguros o casi seguros de que hubiéramos debido emprenderlas.

 

Y es que empezamos con que, al encontrarnos ante un dilema, carecemos casi por completo de objetividad para valorar los pros o los contras. En muchos casos nos ciega la simple ilusión, la vanidad de ocupar tal o cual puesto y nos lanzamos a él sin haberlo meditado en absoluto. En otros casos, los más, las vacilaciones se apoderan de nosotros: “¿Y si no me entiendo con los nuevos jefes? ¿Con lo cómodo que estoy donde estoy!”. Y las preguntas crecen y crecen, y las dificultades –muchas puramente imaginarias-se cruzan en el camino o dejamos que el tiempo pase y las ocasiones se pierdan para acabar después, tal vez toda la vida, añorando aquella ocasión que tuvimos de no aprovecharnos.

 

Y esto ocurre en lo profesional, en el amor, en lo espiritual, en todo. Cruzan por toda la vida muchos trenes que, por un momento nos parecieron los nuestros, pero a los que dejamos ir para que luego se aplique aquél tristísimo verso de Machado: “El amor, amigo, pasó por tu casa. Pasó por tu puerta, dos veces no pasa.”

 

No estoy, lógicamente, apostando por la precipitación, pero sí advirtiendo del venenillo de la indecisión, de las esperas de príncipes azules en el amor y de ese maravilloso encuentro con Dios que se tendrá un día, mientras Él llama todos los días muerto de frío a la puerta de las casas.

 

Las aventuras son para entrar en ellas. Escribió en cierta ocasión Hebbel: “Si te atrae una lucecita, síguela. ¿Qué te conduce a un pantano? ¡Ya saldrás de él!. Pero si no la sigues, toda la vida te martirizará pensando que acaso era tu estrella.”

 

A parte de  todo esto hay algo bastante evidente aun en la decisión más confusa hay fragmentos clarísimos. A mí me llegan, por ej., muchachas  con ciertas dudas de fe o de orientación de sus vidas . y yo siemrpe les pregunto: vamos a ver cuáles son las cosas que ves claras y cuáles las confusas, ahora vamos a empezar a trabajar juntos en las confusas. Por ejemplo: es claro que todo hombre tiene obligación de amar a sus semejantes, pues empecemos por amar, por ser buena gente, por llenar nuestras vidas. Porque no es verdad que el amor nazca siempre de la fe, lo más corriente es que la fe se aclare en un corazón que ya ama.

 

Por lo menos, en todo caso, eso no nos dejará perdidos en la Babia de la indecisión, sin hacer nada. Estaremos haciendo algo, y lo que hagamos amando no será agua perdida.

                                                                        Jose Luis MARTÍN DESCALZO

 

 

De acuerdo con Martín Descalzo en la pérdida de tiempo consumido en deshojar margaritas en cualquiera de nuestras esferas, en que no hay que estar a medias tintas, ni por supuesto o porque además mantenemos de esa forma a otros en esas medias tintas. Pero también es cierto que en una primera lectura me extrañó, especialmente de él, que aunque vivaz y vital, no suele ser de los que animan a tirar fácilmente cohetes sin ton ni son y menos dejarse llevar por los “impulsos”, de forma que esa referencia que hace a Hebbel “…si te atrae una lucecita, síguela…, si te metes en un pantano , ya saldrás”, puede y de hecho es utilizada como argumento por quienes no cuidan en distinguir caprichos de necesidades y arrastran con ese proceder males a otros.

Pero ya ví que aclara… “… no estoy, lógicamente, apostando por la precipitación…”,

Ah, bien , acabáramos!. Porque me recuerda bien el dicho de … “lo buenos educadores que somos … de los hijos ajenos”.  Y es la cuestión, si algo te pide la religión , la Iglesia sobre todo, es prudencia, que te lo pienses dos veces, al menos en cuestiones trascendentes y que no nos dejemos llevar por el titilar de las lucecillas que nos engatusan y llevan por caminos que desembocan en profundos fosos.

 

Lo de si te conduce a un pantano…, ya saldrás, no es uno de los consejos que suele precisamente la Iglesia conservadora dar, de manera que , como en casi todos los textos, éste “tiene truco”, no está escrito para engañarse, por supuesto, ni para engañar, aunque muchos a veces nos llamemos a engaño.

 

Y bueno, esto es lo que yo  busco al desmenuzar con frecuencia lo que leo. Por un lado, salir de dudas ( de las que se puede, en la medida que se puede) , por otro, crearlas, porque a veces leemos los escritos planos y son como esas lucecitas que llevan al pantano.

 

 

 
 
TalVez   
*******************************************************************************************
Servid mil veces, negaos una y nadie se acordará mas que de vuestra negativa  (Plinio El Joven)
 


Primer  Anterior  Sense resposta  Següent   Darrer  

 
©2025 - Gabitos - Tots els drets reservats