No creo que el afán de reenviar este correo, su mensaje, sea el de favorecer
la valentía para decir verdades.
Más bien pienso que se busca encender los ánimos, crear una chispa que
caiga en terreno de hojarasca para que prenda y cree el fuego donde quemar
a extraños, con el riesgo que se corre de que una vez encendido, el incendio
se desmadre, consideremos extraño, ajeno y digno de ser quemado todo aquello
que no consideramos de nuestro particular gusto.
No recuerdo una sola ideología política, religión o filosofía que no contenga más
de una verdades, ideas humanitarias y otras igualmente nobles. Son las que las
hacen más peligrosas. Ante un lobo que enseña los dientes y crispa el pelo,
cualquiera sabe que ha de poner sus defensas en juego, pero cuando el lobo
aparece manso y con mucho parecido a un noble perro, hay bastante probabilidad
de que intentemos acercanos y justificar algún que otro rasgo como una mera
coincidencia.
La razón que sin duda asiste a algunas de las afirmaciones de la proclama,
queda sin valor por el modo en que se defiende. Las políticas que llevaron a lo
que no todos pero sí la mayoría hoy consideramos una salvajada, nacieron
con más de un punto que igualmente hoy consideramos dignos de tener en
cuenta y que justificaban una reacción. Sin embargo, de la misma forma que en la educación de los niños no está permitida cualquier forma de conseguir que
aprendan una conducta o dejen de emitir otra ni tampoco admitimos
cualquier forma de conseguir orden ni impedir delitos en la sociedad adulta,
tampoco podemos por más necesaria y urgente que sea poner fin
a una situación de la que se está perdiendo el control,
arengar de forma que puedan acudir quienes están deseosos de que alguien
les de carta blanca para dejar "sin control" sus instintos más primarios.
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Este discurso no es sólo una exposición de hechos ni una simple contestación
a quejas y protestas de algunos extrajeros, aunque ésa sea su apariencia,
lleva consigo, aunque disimulada, una propuesta ( si no están a gusto.. váyanse...
o les echamos ) , busca lo que ya ha conseguido, el enfurecimiento de una
parte de la comunidad que se declarará ahora agredida y justificará el llamamiento
"a los suyos" contra el "infiel opresor". Total, más de lo mismo.
Es tan viejo ese círculo que llama la aténción la facilidad con la que nos dejamos
envolver.
Traerá consigo la pugna entre una población que mal que bien convivía y que
de no ser por éstos salvapatrias aprenderían , quizá sí con una mejor dirección,
a compartir y disfrutar lo que de bueno tienen todas las culturas. Crearán el
miedo no en los protestones y quejicas como ahí califican sino entre esa población
que hasta ahora convivía de forma afable con sus vecinos. Los autóctonos ya
tendrán en qué y quienes fijar su atención en lugar de mirar a sus dirigentes
reclamándoles que demuestren la capacidad que tienen para ocupar sus cargos.
Probablemente alguien piense que es muy facil ser tolerante cuando no se sufre
la situación que ha provocado tal discurso. Sin embargo, esa situación con enorme
rapidez está siendo la de todo ese llamado primer mundo y habría que preguntarse
precisamente el porqué.
Lo mismo resulta que estamos creando una venda que tape los desmanes que
no los extranjeros sino la economía salvaje ha creado en todo el globo, la
incapacidad de los gobiernos para controlar no a los extranjeros sino a ese
capital que se niega a dejar de multiplicar dividendos aunque para ello juegue
con la salud de tres cuartas partes de la humanidad, que le es completamente
indiferente su patria y que se llevará las empresas allá donde permitan la
explotación que les hará multiplicar las ganancias.
Creo que es tontería volver a plantearnos que todos intentaríamos buscar la forma
de salir de la miseria y que la forma en determinados lugares del mundo no es otra
que la de ir a otro. Que lo haríamos y lo hemos hecho a lo largo de la historia pero
que cumplíamos las leyes y respetábamos las costumbres del lugar que nos
acogía, es lo que hoy también hacen los que vienen. Antes y ahora había y hay
delincuentes e inadaptados autóctonos y foráneos y la "solución" pasa por
luchar contra esas lacras al margen de la procedencia de los mismos.
Otro tipo de "soluciones" interesadas y partidarias, ya se sabe en qué terminan
y yo diría , saque cada uno sus conclusiones y asuma en conciencia que
aplaude lo que hasta ahora decía condenar.