Sus brazos son fuertes, su cuerpo cálido,
abrazarlo es sentir que la vida te inunda
y algo recorre tu cuerpo y te estremece,
acercas la mejilla y con ella lo acaricias suavemente
sientes un enorme impulso de apretarlo
cierras los ojos y no quieres moverte
tan solo sientes que hay un intercambio de
algo muy íntimo que pasa de su ser al mío
del mío al suyo y que no quieres desprenderte
No quieres abrir los ojos como si así pudieras retener ese instante,
pero no puedes estar abrazada eternamente y te dices
y le dices, nos separamos pero hemos intercambiado
vida. Gracias.
Abres despacio los ojos y ves su frondosa copa.
A través de ella los rayos de sol besan tu cara como una despedida