
María Antonieta Le-quesne
Y todo pasará
Yo sé que hay signos que a mi vida marcan un límite cercano...
¿La Muerte? Pienso en ella como en la Primavera: más ansias que cuidado... (Pero pienso en la tumba y siento frío, hermanos...)
Una tarde de otoño, las flores temblarán en vuestras manos, una vez, sus fragantes emociones y caerán en mi tumba, con blandura de infantiles, sangrantes corazones...
Y todo pasará... Vendrá el crepúsculo, tornaréis, cabizbajos, los más fieles, —que me habréis despedido— a vuestro hogar... pensaréis unas horas en la muerte, y todo pasará...
Luego vendrá el invierno y llorará la angustia de inquietudes de siglos en mi vieja emoción y filtrará sus lágrimas, sin un aromo nuevo de manos cariñosas, sobre mi corazón...



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