a Francisca Esther, mi esposa “De tu mirada quiero llenar mi vaso” Antonio Machado
Mírame no dejes que el brillo de tus ojos abandonen en la oscuridad mi corazón perfora con tu mirada esta sonata dominguera y si notas que el canto fluye insípido abónalo con el néctar de tu sonrisa que el rocío de tu lengua unja cada espacio de mi alma y ves una pizca de duda en mí tómalo tal cual –ya se le pasará– pero no dejes que la llovizna aleje nuestras vidas porque lo sabes tú, lo sé yo sólo el amor construye primaveras...
Obsérvame retiene en la retina cada gesto haz que el calendario se confiese hasta que las páginas de los días no sean barreras para que nos amemos pues la tormenta y sus designios saben de esta sensibilidad a flor de piel cuando el verbo toma vida en un ápice del sol naciente...
¡Tuyo soy!, Querube ¡mi alma se calcina entre la lluvia! y la luz del sol no se compara a la belleza de tus ojos...
Retiene en la mirada y en el corazón este canto invernal que el rubí de tus ojos plaguen el universo de mis horas que saben de la soledad de las campanas que son como ríos sedientos de tus besos...
San Salvador, 12 de septiembre de 1999 Del libro Oda a la soledad