Hable tu voz, silencio, lo que callo y diga tu lenguaje lo que espero: Calladamente llegaré primero a la última estrofa en que me hallo. El paciente silencio me acompaña aunque el ruido me ronde como amigo, sus palabras se pierden mientras digo el canto que sin voz, mi vista empaña. Si el silencio es la piedra y es la herida, si la voz-caracol está escondida entre la dulce almendra de mi sueño... Tengo la rosa del Silencio abierta a pleno corazón. Estoy despierta atizando las llamas del ensueño.

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