Unos cinco meses han pasado desde la firma del acuerdo entre los gobiernos de Cuba y los EE.UU. que puso fin a la comúnmente conocida como política “pies secos-pies mojados” y el programa de admisión provisional (parole) para profesionales cubanos de la salud. Desde ese entonces han disminuido de manera significativa el flujo migratorio ilegal y las cifras de tráfico humano. Al tiempo, crece la cantidad de cubanos reasentados y extranjeros que prefieren a Cuba como su hogar.