El bien y el mal no se pueden conocer;
mientras uno camina en la claridad,
el otro lo hace en la oscuridad;
mientras uno empieza un gran amanecer,
el otro lo hace sin un gran querer.
El bien y el mal no se pueden separar;
mientras uno piensa en los obstáculos,
el otro hace de la vida sus cálculos;
mientras uno camina con la sinceridad,
el otro lleva en sí una gran falsedad.
El bien y el mal no se pueden amar;
mientras uno, la confianza y amistad,
el otro, la desconfianza y enemistad;
mientras uno sabe a qué corazón llegar,
el otro no sabe en qué puerto anclar.
El bien y el mal no se pueden envidiar;
mientras uno busca una sincera sonrisa,
el otro trata de sacar una lágrima deprisa;
mientras uno trata de curar el corazón,
el otro trata de engañar sin ninguna razón.
El bien y el mal no se pueden engañar,
porque el engaño que puede tener el mal,
el bien lo cura con su cariño y su lealtad;
porque la falsedad y oscuridad del mal,
el bien lo ilumina con la verdad y la amistad.
Autora: Rosa Mª