¿Cuántas veces puede llegar a respirar una persona durante su vida? Hagamos cuentas: 12 respiraciones de media por minuto (suponiendo que las hacemos relajadas y prolongadas) por 60 minutos que tiene cada hora, multiplicado por 24 horas que tiene un día. Todo esto, multiplicado por 365 días que tiene un año. Y, supongamos que una persona vive una media de 75 años. Si utilizan la calculadora como yo nos da un total de… ¡473 millones de respiraciones durante una vida!
He de admitir que nunca me había parado a contarlas porque, sinceramente, no me he de preocupar por respirar: mi cuerpo lo hace solo, sin mi ayuda consciente.
Y así, no nos damos cuenta del trabajo que cuesta respirar. Sobre todo para la mayoría, porque se convierte en una tarea involuntaria, que desarrolla el organismo sin necesidad de contraer a demanda todos los músculos implicados en la acción. Este vídeo explica de manera sencilla cómo respiramos.
Pero no todas las personas tienen esa “suerte”. Existe una enfermedad, llamada Síndrome de Hipoventilación Central Congénita, o “Maldición de Ondina”, que hace que los individuos que la padecen no realicen esta función de forma automática. Han de pensar, decidir respirar, y contraer voluntariamente los músculos necesarios. ¡Sólo de pensarlo, agobia y asusta!
Nuestra protagonista de hoy es una niña de 5 años, italiana, que vive en Casale sul Sile, una población cercana a Treviso, y que padece esta enfermedad.
¿Es una enfermedad frecuente?
Se trata de una enfermedad congénita (se transmite genéticamente), y que afecta a uno de cada veinte mil recién nacidos. En el mundo existen cerca de 300 personas afectadas por esta enfermedad, 45 de las cuales viven en Italia.
¿Cómo afecta a la persona esta enfermedad?
Existe una alteración del sistema nervioso autónomo, el cual es incapaz de llevar el estímulo originado en el cerebro hasta los músculos respiratorios de forma automática. Por tanto, las personas que padecen esta enfermedad, han de respirar de forma voluntaria: contraer el diafragma y los músculos intercostales para coger aire. Eso, que la mayoría lo hacemos de forma mecánica, sin pensar, ellos no lo consiguen, pues el estímulo nervioso no llega hasta los músculos necesarios. ¿Problemas?
Fundamentalmente dos:
- El primero, el agotamiento que supone respirar de manera consciente, voluntaria, profunda. Prueben a hacerlo durante simplemente 5 minutos, y verán que acaban cansados, agotados. Imagínense hacerlo durante toda la vida.
- El segundo, el período en que duermen, dado que no contraerán la musculatura, y podrían morir por apnea (ausencia de respiración). Hoy en día, la única solución existente es conectarse a un respirador mecánico durante el período de sueño. No es una solución definitiva, pero no existe alternativa.
¿De dónde viene lo de “Maldición de Ondina”?
De la mitología germánica. Concretamente, de una ninfa acuática, de nombre Ondina, y de la historia de amor que vivió con un caballero llamado Sir Lawrence, que le prometió cada aliento de su boca. Como ven, la realidad supera o, como en este caso, iguala a la ficción. Leyenda de la Maldición de Ondina.