¿Es sumisa la mujer japonesa?
No tanto como quiere el estereotipo.
Vistos desde Occidente, los japoneses son dóciles, tanto ellas como ellos.
Evitan el conflicto, evitan causar molestias y tratan de agradar.
Siempre hay alguien por encima al que someterse:
el vendedor frente al cliente, el alumno frente al maestro,
el empleado frente al jefe, el niño frente al adulto, el adulto
frente al anciano y, tradicionalmente, la esposa frente al marido.
Es la moral confuciana.
En el caso concreto de las mujeres, la sumisión a una figura
masculina se considera una virtud deseable.
El ideal de mujer es el de aquella que se anticipa a las necesidades
del hombre, ya sea su marido, su padre, su abuelo o su jefe.
La que se desvive por complacerle. La que dedica cantidades
monstruosas de tiempo en acicalarse y estar perfecta.
Esto quiere decir que, si una mujer tiene mucho interés en gusta
r a un hombre, puede que intente acercarse a ese ideal.
O no. Dependerá del carácter de cada una.
Pero incluso entre las más sumisas, con el tiempo y la convivencia,
semejante actitud parece tener fecha de caducidad.
Tana Ohhima