Dejar fluir. Así es. Dejarnos sorprender y aceptar lo que la
vida nos trae puede ser una maravillosa opción si la
vivimos desde la responsabilidad y el compromiso.
Dejar fluir significa dejar que el carrete del hilo se vaya
desatando. Es aceptar en lugar de luchar, aprovechar la
corriente para dirigirnos hacia donde deseamos.
Esto implica dejarnos sorprender por lo que pasa en
cada momento, en lugar de planificar al máximo.
Dejar fluir es todo un arte, un maravilloso
reto que nos hará más libres.
María Alejandra Castro Arbeláez