Silencios que queman, silencios que separan, silencios que atraviesan una alma y se pierden en árduas palabras, silencios que existen y ahogados se pierden, silencios que abren heridas y en pedazos las quiebran, silencios que no suenan... silencios que retumban en esos ojos que me miran, silencios que albiran poder pronunciar un "te quiero" de lo más sincero, sin querer quererlo.
Simplemente... silencio.
Me pierdo entre la gente, me busco un instante entre el ruido que se desprende... de la soledad del errante. Me registro a tientas, porque la luz se deshace como el caramelo, entre el dulce del recuerdo como el hielo a finales de febrero. Debería escuchar el incesante ruido del ambiente, que aprieta y corroe... que agobia y me recoge. Pero no lo oigo, ya no. Mi cabeza es un mar encrespado, iracundo y vacío que gargotea con los peñascos de mi pesadumbre con la marea baja. Pienso, me escondo en ese vacío y en su silencio frío... porque quizás me quiero sentir vivo.
Cuando te miro, tiemblo... y no necesito palabras para decirte todo cuánto yo te quiero. Porque no hay frase, ni lugar ni nombre que describa lo que quiere decir ese nuestro silencio. No hables; no digas nada. No rompas el ir y venir de miradas, el ansia de arrebatar el aire al vacío que nos separa. No permitas que el momento se quiebre, se desencaje... quiero que la distancia entre nosotros, hable. Sólo así sabré si me das la vida o prefieres matarme, entre sentimientos que deliran por poder quedarse. Porque sólo cuando los silencios hablan, no se necesitan palabras para explicar lo que pasa cuando dos corazones se miran cara a cara; cuando dos almas se encuentran... y se aman.
Dame un silencio más... una esperanza, un retal de ilusión, una respiración ahogada. Dime que te quedarás cerca, que soñarás conmigo una vez crezca... detente, palidece y envejece junto a mí; para el tiempo en cualquier vereda... respira y tienta; vive y prueba... y mis lágrimas seca, porque pocas me quedan para llorar tu ausencia. Así que quédate a mi lado, respira lentamente en mi regazo hazme feliz y ahoga a mi soledad con un fuerte lazo para que entienda que siempre estarás cerca... de este mi abrazo.
Y entretanto, sigo caminando...los recuerdos se pierden, hieren y vuelven... ahora sólo oigo silencios... espacios vacíos llenos de deseos... claros, bríos un leve lamento. Seguir escuchando penas de otros no quiero... que sea el latir de mi corazón sea quien guíe a mi pesadumbre y robe felicidad a quienes la malgastan, que no saben qué es ni quien se la arrebata. Necesito seguir... necesito vivir, lejos de aquí, junto a ti... no quiero pasearme con mi tristeza hasta que mis ojos de llorar se harten de ella; quiero decidir, quiero gritar, quiero sonreír, quiero ser yo en todo momento... sin tener miedo, al mismo tiempo.
Quizás la vida sea un silencio alargado, una mirada perdida y una sonrisa que cueste conseguirla... quizás consigas que mis silencios empiecen a hablar, a caminar... a mirar. Quizás mi silencio se pierda en olvido y tus palabras en mi pecho... quizás todo esto sea, perder el tiempo.