No supe que venías, y llegaste
como relámpago en la noche oscura;
sin conocerte apenas, te ausentaste,
agrio sabor o arpones de ruptura;
regresaste de nuevo, con promesas
de cielo azul y tiempo inextinguible;
y cuanto más en ansiedad me besas
te veo tanto más sustituible.
Francisco Alvarez Hidalgo.
Abrazos fraternos.
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