Cuando la fe de vuestra religión ha emancipado vuestro corazón, cuando la mente está estabilizada e inmutable como una montaña, entonces la paz del alma fluye tranquilamente como las aguas de un río.
Libro de Urantia. Pág.1037
La fe de la cual nos habla la cita, es la fe viva que es capaz de sentir la presencia divina en el interior de nuestro propio corazón y por lo tanto, nuestra unión con Dios se ve reflejada en nuestras reacciones en medio de una crisis material o espiritual, en donde nuestro auto dominio predomina y nos permite afrontar los peligros con serenidad, porque sabemos que no estamos solos, nuestro Padre nos acompaña y nos guía en la búsqueda de las soluciones requeridas.
Cuando la presencia divina se hace real en nuestras vidas, es imposible no estar en paz, pues aún en medio de la tormenta sentimos que la calma llegará porque los problemas sólo son herramientas para avanzar en el camino evolutivo.
La paz, la serenidad no es un don gratuito, tenemos que saber ganarlo con nuestra confianza en el amor que nuestro Padre nos profesa, porque "el verdadero estado espiritual, es la medida en que uno se aproxima y se sintoniza con el Espíritu que en nosotros mora."1096 y esta unión nos permite ir más allá de las apariencias y encontrar el verdadero significado a lo que nos está ocurriendo y nos permite "contemplar más allá de las nieblas de la incertidumbre mortal, el brillo claro del sol de la rectitud eterna" 1194
Mantener la paz en medio de las preocupaciones es vivir la oración que tantas veces repetimos, es hacer realidad ese "hágase tu voluntad" que casi siempre musitamos sin darnos cuenta de su trascendencia. Hacer la voluntad de nuestro Padre es "haber aprendido a contentarnos con todo, cualquiera sea la situación"1336 porque hemos puesto nuestra confianza en el amor incondicional de nuestro Padre porque "ver a Dios por la fe, significa tener verdadero discernimiento espiritual, porque cuando conoces al Padre, estás seguro de la filiación divina y puedes amar cada vez más a cada uno de tus hermanos"1574
Cuando el amor a la Divinidad y a nuestros hermanos está vivo en nuestro corazón, nuestra vida cambia y se llena de armonía y de bienestar espiritual y material porque "la comprensión de la filiación es incompatible con el deseo de pecar, pues los creyentes del reino tienen sed de rectitud y hambre de perfección" 1683
"Los candidatos para la vida eterna, practican una técnica vigorizante y constructiva para enfrentarse a todas las dificultades y a todos los agobios de la vida mortal porque "cada día que vive un verdadero creyente encuentra más fácil hacer lo que es recto" 1740 porque la paz y la fe van siempre de la mano y fluyen en forma natural, al igual que lo hace el agua del río que sabe sortear las piedras del camino.
La conclusión es que si la vida nos está resultando demasiado agotadora, si el estrés nos tiene bajoneados y sin ánimo, más que quejarnos o tomar medicamentos, deberíamos revisar que clase de creyentes estamos siendo...porque a lo mejor lo que llamamos fe, en nosotros no es más que una simple creencia...que no es capaz de dar los frutos del espíritu, pues la paz es uno de ellos.
yolanda silva solano