Sea lo que fuese el precio que debéis pagar para entrar en el reino del cielo, debéis tener la seguridad que recibiréis muchas veces más, en gozo y progreso espiritual en este mundo y en la vida eterna en una era venidera.
Libro de Urantia, Pág.1536
Durante mucho tiempo se nos educó que esta vida era un valle de lágrimas y que para ser espirituales debíamos ayunar y hasta azotarnos, y tener frente a nosotros a una imagen de Jesucristo crucificado que nos recordara nuestros pecados y el motivo de nuestros desdichas.
Sin embargo no es eso lo que Jesús vino a enseñarnos, si bien es cierto que El bebió en el cáliz de la amargura hasta la última gota, también nos enseñó como podíamos transmutar las aflicciones y los problemas y hacer con ellos un camino donde las rosas florecieran en medio de las espinas y fuésemos como el árbol de sándalo que perfuma el hacha que lo hiere.
Jesús nos pidió: "no describáis a vuestro Maestro como un varón de dolores, las futuras generaciones deben conocer también nuestra felicidad radiante, el entusiasmo de nuestra buena voluntad y la inspiración de nuestro buen humor, pues proclamamos un mensaje de buenas noticias, contagioso en su poder transformador. Nuestra religión late con nueva vida y nuevos significados. Los que aceptan esta enseñanza se llenan de alegría y su corazón los impulsa a regociijarse para siempre, pues una felicidad en crecimiento constante es siempre la experiencia de todos los que están seguros de Dios"1766
Creo que si el cristianismo se hubiese cimentado en estos principios, la situación de Urantia sería diferente, tal vez el ser humano no sería tan adicto al sufrimiento, a las malas noticias, a destacar lo malo en vez de hacer resaltar lo bueno y disfrutaríamos más de la felicidad que hay en las cosas pequeñas del diario vivir.
Cuando nos sentimos hijos de Dios y sentimos que él está en nosotros, los sufrimientos de cualquier índole no tienen poder destructivo, sino por el contrario ellos son formativos porque comprendemos que son los trampolines que la Maestra Vida pone a nuestra disposición para que crezcamos en amor y sabiduría, porque tenemos la certeza que si ellos son parte del precio para entrar en el reino, también nuestra alma se verá beneficiada con ellos, porque al sacarles el significado se convierten en nuestra herencia espiritual y en valores de eternidad.
Jesús no nos prometió liberarnos del mar de las adversidades, pero sí nos prometió que él estaría con nosotros a través de todas ellas. El creer en el evangelio no prevendrá los problemas, pero sí asegurará que nosotros actuemos sin miedo cuando los problemas ocurran"1767 y bien sabemos que quien supera el miedo, tiene la mitad del problema resuelto, pues lo puede resolver con la luz que le da el Espíritu de Dios que en él mora, por eso los hijos de Dios, deberíamos ser reconocidos por nuestra felicidad en crecimiento constante, deberíamos transformarnos en expertos en buscarle el resquicio legal a la vida para ser felices, porque así es como nos quiere nuestro Padre del Cielo.
yolanda silva solano