Jesús habría de hacer añicos la oscuridad que había envuelto al mundo
"La gente habla del sacrificio de Cristo según se evidencia por su crucifixión. Sin embargo estaba apresado y atado y fue coronado con espinas por la turba que lo capturó; poco después, fue clavado en la cruz por sus captores. Una persona atada y golpeada por sus enemigos no puede decirse que haya sacrificado algo, porque no es libre.
Pongamos atención al sacrificio que Jesús hizo por su propia voluntad mientras estaba libre. Él sacrificó felicidad, prosperidad, bienestar, seguridad, y enfrentó la hostilidad de los poderosos, rehusó ceder o transigir y renunció al ego, lo cual es muy difícil de lograr. Venérenlo por esto. Él sacrificó voluntariamente los deseos mediante los cuales el cuerpo atormenta al hombre; este es un sacrificio mayor que el sacrificio del cuerpo ante el sometimiento. La Navidad debe ser celebrada sacrificando por lo menos uno o dos deseos y sometiendo al menos los más nocivos impulsos del ego.
Y la historia dice, había una estrella en el cielo que cayó con una nueva luz, y esto guió a algunos tibetanos y a otros al lugar donde nació el Salvador. Esta historia es leída y tomada como cierta por muchos: aunque las estrellas no caen ni siquiera se deslizan tan súbitamente. Lo que la historia significa es que había una enorme aura de esplendor que iluminaba el cielo por encima de la aldea donde nació Cristo.
Eso significa que había nacido aquel que iba a vencer la oscuridad del mal y la ignorancia, el que iba a difundir la luz del amor en el corazón del hombre y en los dirigentes de la humanidad. La aparición del resplandor y de otros signos para anunciar la era que se ha iniciado son naturales cuando se presentan las encarnaciones en la Tierra. Jesús habría de hacer añicos la oscuridad que había envuelto al mundo y el aura de luz era una señal que anunciaba el acontecimiento. Los maestros llegan en respuesta a la plegaria del hombre, guíanos de la oscuridad hacia la luz.
Este día de Navidad, cuando celebramos el nacimiento de Cristo, decidan llevar una vida de servicio amoroso al débil, al desvalido, al angustiado, al desconsolado. Cultiven la tolerancia y paciencia, caridad y magnanimidad. Atesoren los ideales que Él estableció y practíquenlos en su vida cotidiana.
La forma en que actualmente se celebra la Navidad muestra cuanto se han alejado los hombres de estos ideales, ¡cuanta ignominia están acumulando en su nombre! Se reverencia la hora de medianoche; se adora con luces; se pone el árbol de Navidad y después se pasa la noche bailando y tomando. Es un día de felicidad sagrada; ¡pero la felicidad queda reducida a la excitación intoxicante de la embriaguez! La bebida es un hábito tan pernicioso que cuando el hombre toca la botella, queda preso en ella, ¡y no puede escapar!
Primero, el hombre bebe vino; después, el vino bebe más vino; y, finalmente ¡el vino se bebe al hombre mismo, que se queda hundido y ahogado en la bebida!
¡El licor destruye la humanidad en el hombre! ¿Cómo puede el licor desarrollar divinidad en él? Deben danzar con alegría divina, en vez de ello ¡se entregan al baile sensual como un sustituto pernicioso! Hagan puros sus corazones, santas sus actividades y benéficos sus sentimientos hacia todos. Ésa es la mejor manera de celebrar el nacimiento de Cristo." Sai Baba, 24/12/1972