Regala tu atención, tu cariño y generosidad. Ser bondadoso y amable no es imposible. Una palmada en la espalda y un firme apretón de manos pueden hacer la diferencia en la vida de alguien.
Regala una sonrisa. Darse por completo no es de tontos. Entrega a otro un consejo oportuno. Escribe una nota de aliento en la oficina, envía un Email a esa persona que lo necesita.
Regala una llamada por teléfono, que tu voz provoque en otros esperanza y no desdicha. Un halago, un cumplido, una felicitación, un gesto de admiración...