La queja y la culpa son hermanas. Es una excusa fácil para obtener un poco de energía mientras dejamos ir el control
de nuestras vidas. Nos permite no ser la causa de nuestra creación. Nos saca de nuestra responsabilidad.
¿Quieres estar a cargo de tu vida? Deja de quejarte y buscas las razones profundas del por qué están ocurriendo las
cosas. Busca respuestas y las puertas se abrirán.