El enamoramiento es de lo más egoísta. El amor de verdad
es un estado de sensibilidad que te capacita para abrirte a todas las personas y
a la vida. Y, cuando amas, no hay nada más fácil que perdonar.
Aceptar a las personas que todo el mundo rechaza, y no porque no veas
sus fallos, sino precisamente porque los ves como realmente son, de dónde
proceden y cómo se parecen a los tuyos, que ya tienes aceptados.
Aceptas también no tener razón, escuchando las razones de los demás
con interés. Y, sobre todo, sabes responder al odio con el amor, no porque te
esfuerces en ello, sino como milagro de la comprensión del amor verdadero
que ve a la persona tal cual es.
Estas son las tres señales de estar despierto: perdonar, aceptar y
responder ante todo con el amor.