"Se cuenta que un día en el que el profeta Mahoma caminaba por la
ciudad en compañía de uno de sus discípulos, de repente, un
hombre se plantó delante de ellos y la tomó con su discípulo
en términos muy groseros.
El discípulo lo escuchó primero con
calma, esforzándose en contener su cólera, pero pronto, incapaz
de dominarse, empezó a contestarle. Después de amenazarse e
insultarse, los dos acabaron por marcharse, pero el discípulo se
dio cuenta de que su Maestro ya no estaba y se fue en su busca...
Cuando lo encontró, más lejos, sentado en la esquina de una
calle, el discípulo le dijo a Mahoma: «Oh mi Maestro, ¿por
qué me has dejado?» Y Mahoma le respondió: «Es peligroso
permanecer entre dos animales furiosos. Cuando este hombre te
injuriaba y tú callabas, estabas rodeado de entidades invisibles
que respondían en tu lugar y que te protegían.
Pero cuando has
empezado tu también a gritar queriendo defenderte, estas
entidades te han abandonado y yo también con ellas porque
revelabas, con tu conducta, que no tenías necesidad de
nosotros.»"
Omraam Mikhaël Aïvanhov