¿Cuán a menudo hacemos grandes compromisos para cambiar nuestra vida que luego no cumplimos?
Se siente uno bien cuando aborda sus problemas y se dedica a un nuevo camino. De hecho, cuando
tomamos la decisión de cambiar, nos conectamos automáticamente con la Luz.
El problema es que no siempre cumplimos con nuestra parte de la promesa, así que nos estrellamos y
experimentamos lo que percibimos como oscuridad.
Muchas veces nos hacemos promesas a nosotros mismos y a los demás que puede que no podamos
cumplir, pero es importante que aprendamos a comprometernos sólo con lo que sabemos que podemos
lograr y luego ser persistentes a la hora de cumplir con ese compromiso.
Espiritualmente es mejor cambiar algo pequeño y permanecer conectados a la Luz que empezar algo más
difícil y desconectarnos cuando nos detenemos.
No puedes entrar tu primer día en el gimnasio esperando levantar la misma cantidad de peso que alguien
que ha ido cada día en los últimos diez años. De hecho, ¡si lo intentaras te lastimarías!
Para llegar a ese punto en nuestras vidas en el que podemos cambiar las cosas grandes, tenemos que
empezar hoy con las cosas pequeñas.
Encontremos una cosa esta semana en la que sepamos que si nos esforzáramos un poco más, podríamos
lograr sin duda.
La semana que viene, encontremos otra.